Atlántida. La historia de una ciudad perdida

Recuerdo muy bien la respuesta que le hiciera el capitán Nemo al profesor Aronnax acerca de su hipótesis de la creación de un quinto continente. “No son nuevos continentes lo que necesita el mundo, sino nuevos hombres”. Cuando leí esa aseveración, cerré el libro. Por alguna razón ya no podía seguir leyendo. Fue la cosa más poética que he leído hasta ahora.

El mundo entero está ansioso por descubrir cosas, todos quieren atribuirse el descubrimiento de algo, tal vez lo hacen por buscar ese reconocimiento social, en fin. Algo así sucede con esa misteriosa isla llamada Atlántida, donde Platón, hace referencia en sus diálogos de Timeo y el Critias acerca de esa tierra, que hasta ahora, los arqueólogos y los científicos, no dudan de su existencia, pero, cada quien tiene su propia versión. Incluso, hay personas dentro la comunidad académica y científica, que son detractores acérrimos acerca de la tan sola idea de la existencia de la Atlántida.

El mismo filósofo ateniense y maestro de Aristóteles, menciona que esa civilización fue destruida por una catástrofe natural -la mayoría sostiene que fue un terremoto y luego un diluvio- hace unos 9.000 mil años antes de su época -motivo de muchas críticas por ser un dato anacrónico-, entonces, el dato cuasi oficial sería de unos 11. 400 años. Para Platón, la ubicación física de esta civilización estaba “más allá de las Columnas de Hércules”, actualmente el Peñón de Gibraltar. Pero en ese tiempo, según algunos geólogos, el nivel del mar en esa área estaba a unos 130 metros más abajo, donde se presume que se encuentre la Atlántida.

Sin embargo, a eso también debe añadirse la culminación de la Edad del Hielo, época donde muchas cosas quedaron inundadas. No sólo civilizaciones, sino vidas que jamás podremos sospechar que una vez estuvieron viviendo en la tierra. En cierta parte, es muy vertical la idea de negar la existencia de la Atlántida, el mundo es demasiado grande para creer que todo lo sabemos y que todo lo conocemos.

No es así, nada sabemos con certeza lo que sucedió hace más de 11 mil años, y se tiene que aceptar que antes de la conformación de Atenas, el orbe estaba poblado por nómadas en todas partes del mundo. Había más libertad de tránsito para ir de un lugar a otro, en otras palabras, el mundo era mucho más libre, ahora, por normas jurídicas y discursos de soberanía, el hombre ha limitado la libertad del mismo hombre.

La historia de que ha existido una civilización donde se dice que fue la cuna de la humanidad, es una opción real, subjetiva y relativa. Es menester aclarar que este rumor -principio de afirmaciones-, proliferó en Egipto, donde están las misteriosas pirámides, que en parte, Heródoto de Halicarnaso, cuenta en su obra, Los nueve libros de la historia, la construcción de semejantes estructuras.

Cuando se habla de la Atlántida, en realidad, se tiene que hablar de muchas otras cosas, por ejemplo, vincular todo lo esotérico junto a los datos históricos, aunque, muchas veces, la historia como instrumento ideológico, ha permitido deformar la realidad en beneficio de los vencedores contra los vencidos. En otras palabras, fiarnos cien por ciento de la historia, no es tan bueno, hay que buscar otras fuentes alternativas, aunque esas fuentes no estén avaladas por la comunidad científica. Recordando el famoso enunciado que sostiene que no existen verdades absolutas.

La Atlántida, desde todo punto de vista que uno puede ver, se ha convertido en un escenario de discusión. Ese imperio ha estado en todas partes del mundo, por ejemplo, en el Índico, en las Islas Británicas, en Francia, en Canarias, en Cuba, en Yucatán, en los Andes, en Arabia, en Groenlandia y en la Antártida, como también en otros lugares, y no debería sorprendernos si también sugieren nuevos lugares.

Algunas versiones aseguran que la Atlántida ha sido poblada por extraterrestres y se la ha presentado como la tierra originaria de los egipcios, de los mayas, de los aztecas, de los vascos y de los indios norteamericanos.

La pregunta es: ¿Por qué quieren algunos atribuirle como el génesis de culturas ya desaparecidas? ¿Cuál el afán y el poder de la Atlántida en la vida de los hombres? ¿Por qué aún seguimos en busca de nuevos continentes? ¿Será que en esa pequeña isla, el hombre puede encontrar su piedra filosofal para entender y comprender su mundo? Algunos escritores esotéricos, han aseverado que el mundo de la Atlántida pertenecía a hombres gigantes y de extremada belleza.

Pues si eso hubiese sido verdad, debería preocuparnos, porque si ellos pudieron desaparecer, al igual que los dinosaurios -que también fueron gigantes-, ¿Qué le puede pasar a nuestra especie, que somos por naturaleza pequeños y deficientes? Sin lugar a dudas, si la Atlántida existió, o existe, es un referente de que la vida es transitoria, corta y efímera. Y jamás de los jamases ningún imperio ha logrado glorias inmortales, respecto a su permanencia en el poder, todos han sucumbido.

Según los datos encontrados, hay varias versiones de su caída, entre la principal está que cuando intentaron someter a Grecia y a Egipto, los atenienses, les vencieron. Sin embargo, en el escrito platónico -donde muchos coinciden serios problemas de anacronismo histórico- de Critias, señala que los dioses castigaron a los atlantes por su soberbia.

Sea como fuere, la Atlántida ha quedado como una leyenda eterna en la vida de los hombres. Tanto así, que el 2001 surge la teoría de Jim Allen, donde asevera que la ciudad perdida estaría situada en la Cordillera de los Andes, justo en la llanura altiplánica de Bolivia, más propiamente, en la localidad de Pampa Aullagas en el Departamento de Oruro.

Incluso, el propio investigador dirigió un documental para Discovery Channel con el nombre de: La Atlántida en los Andes. El hecho de que cada día surjan nuevas historias, significa que contribuyen con nuevos datos, y eso, ayuda a sistematizar la información para entender un poco más los misterios ocultos de la ciudad perdida.

Cada año existen congresos para hablar acerca de la Atlántida, donde varios Atlantólogos discuten sus posturas para llegar a consensuar sus descubrimientos, todo con la finalidad de descifrar el lugar preciso de la Atlántida.

Sin embargo, la pregunta queda suelta, ¿Qué pasará una vez que la comunidad científica o esotérica, se pongan de acuerdo en el lugar correcto de la ubicación de la ciudad perdida? ¿Cuál sería el beneficio para la humanidad? Creo que cada uno debe responder este enunciado y hacerse responsable de sus comentarios. Mientras tanto, el mundo seguirá su curso.

Por el momento, el orbe vive una moderada paz mundial, pero siguiendo la dinámica de cada era, donde al final, los imperios caen y se levantan otros, ¿Será que nuestro mundo, o bien, parte de éste, hallará los restos de la Atlántida en el fondo del mar, o es que esa historia es una historia más? De momento, la Atlántida está entre nosotros, oculta a los ojos humanos, pero con vida en los imaginarios colectivos, y mientras siga, su historia seguirá seduciendo a los hombres.


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